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33ra Sesión de Círculo de Lectura: Masculinidades

Tuvimos nuestra 33ra sesión de nuestro Masculinidades - Círculo de Lectura y 19na sesión en línea (por la situación del covid19) el día de ayer, miércoles 25 de noviembre de 2020 vía remota. 📚

Aprovechamos que nuestra sesión de círculo de lectura cayó en el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres para retomar el tema de la violencia. Por lo que, leímos el capítulo 6 'Cinco debates feministas: Temas para una reflexión divergente sobre la violencia contra las mujeres', del libro La guerra contra las mujeres, de Rita Laura Segato.📲📖


Realizamos nuestra comprensión y reflexión entorno a las siguientes preguntas:

A pesar de la cantidad de luchas, de leyes, de políticas públicas e instituciones, la letalidad del género se acrecenta.

Rita Segato menciona que el género tiene un tiempo tan largo como el tiempo de la especie. Comenta que pareciera que no tiene tiempo, pero que entonces al pensar el género ella coloca la historia dentro de él. ¿Por qué es importante la historicidad del género?


Las 5 divergencias.

-Feminicidio y femi-geno-cidio

El pacto masculino

¿A qué se refiere Rita con ‘tipificar’ y por qué menciona que es importante? La mayor parte de las personas entienden «tipificar» como colocar dentro de la ley la palabra feminicidio y los crímenes con motivación de género. En este caso, con este grupo minoritario, decíamos que es necesario separar los tipos, los móviles, los contextos que producen la letalidad femenina.

Es importante porque todos los crímenes contra las mujeres están contenidos por la gran simbólica de género, por la gran estructura patriarcal, todos tienen el esquema de género en su subterráneo. Pero la casuística hace que tengamos que entender algunos asesinatos de mujeres en su particularidad. ¿Por qué? Porque si no lo hacemos, no podemos investigarlos, es imposible. Carecemos de protocolos para crímenes de mujeres en espacios de no relación, donde no existe interpersonalidad de ningún tipo.

¿Qué diferencias hay entre feminicidio y femigenocidio? En mi vocabulario propongo hablar de feminicidios para todos los crímenes contra las mujeres con intención letal y separar algunos que llamo femi-genocidios, que no pueden ser referidos a móviles personales, ni a la interpersonalidad.

Si existe una necesidad de Rita Segato de señalar ambos términos en lo público y en lo privado, pero la razón sigue siendo la misma, una razón de género. ¿Qué nos dice sobre la masculinidad y su mandato hegemónico? Una respuesta podría ser que las relaciones de poder en razón de género no responden a intereses o contextos particulares, sino que forman parte de un sistema, una estructura de relaciones de poder.


-La victimización de las mujeres en la guerra

Las nuevas formas de la guerra, la paraestatalidad y las varias formas en que el estado de duplica. Con el propósito de aterrizarlo, ¿a qué se refiere Rita Segato al hablar de estos conceptos?

¿Cómo ha cambiado la forma de hacer guerra en relación con el daño a las mujeres? En guerras anteriores el daño a las mujeres era colateral al daño bélico, a la guerra misma. Sucedía por botín de guerra, por la anexión del territorio y la anexión de sus mujeres como territorio, por inseminación y captura como concubinas, esclavas sexuales, etc. Para América Central, decimos que la guerra se hace hoy mediante la victimización de las mujeres. Lo que era colateral se vuelve central, se vuelve la forma de hacer la guerra. El método de la guerra contemporánea es la profanación. La manera de destruir sin genocidio es atacar los lazos comunitarios en el cuerpo de las mujeres, profanar la mujer. Es el método mismo de la guerra.

Mi posición no es que en esos bolsones las formas de la guerra sean una continuidad de la vida doméstica, sino al contrario, que es la misma forma de la guerra que hace foco en la destrucción del cuerpo de las mujeres y con eso destruye la confianza comunitaria.

La mujer no es el enemigo bélico, no es el soldado enemigo, no es el recurso armado de la tropa enemiga. Los hombres mueren mucho más por asesinato, pero también matan en la misma proporción, hay proporcionalidad entre el grado de violencia letal que ejercen y la que reciben. Las mujeres, en relación con lo que matan, mueren muchísimo más de asesinato que los hombres. En este sentido, ¿por qué se ataca a las mujeres, y a sus cuerpos en estas nuevas formas de la guerra? ¿Qué ocurre en esa fase tardía de la modernidad y del capital que la mujer pasa a ser la forma de la guerra?

La guerra se paramilitariza, hay un fenómeno de paramilitarización de las guerras. Las guerras antes eran entre Estados, se hacían con insignias, con uniformes, con métodos para levantar la moral de la tropa. Todo era convencional, eran guerras de escuela. Hacia la segunda mitad del siglo XX la guerra se paramilitarizó.

La guerra hoy en día es técnica, involucra profesionales, psicólogos sociales, neuroprogramadores. Se trata de estudios que componen casi una ingeniería, un tipo de ingeniería social que busca identificar dónde está el centro de gravedad de un tejido social, de un tejido comunitario, por dónde se lo destruye de una manera más eficiente, directa y rápida, y sin gastar tanta bala. Hay trabajos que muestran que atacando a las mujeres se ataca ese eje de gravedad, como quien implosiona un edificio.

Es un tipo de violencia que no se usa directamente para vencer al enemigo, sino para expresar su derrota, para simbolizar la destitución del enemigo como una fuerza respetable, considerable, poderosa. Cuando se agrede, se mata, se destruyen los cuerpos de aquellos que son inocentes de la guerra, que no son soldados antagonistas. De esa manera, se independiza el mensaje, el mensaje cobra la función de puro mensaje. No es la guerra, es una guerra en el campo simbólico, se especializa ahí.

¿Cómo estos mensajes simbólicos tienen relación con el género y con el mandato de la masculinidad? En la estructura patriarcal, las mujeres son consideradas como propiedad de los hombres, están en el ámbito de lo privado/íntimo y es responsabilidad de los hombres (por mandato hegemónico de la masculinidad) protegerlas. Por lo que, destruir a las mujeres implica destruir y quebrantar la masculinidad, lo cual es una derrota simbólica.

Hay una realimentación del patriarcado por la guerra. Es como un círculo, creo que hay una inversión en la secuencia. La guerra aprende de las estructuras patriarcales y las aplica para disolver comunidad, desocupar territorios sin genocidio.


-Desiguales, pero diferentes

Al hablar del ‘mundo-aldea’, Rita Segato comenta que las formas de violencia doméstica, las formas de crueldad contra las mujeres, de odio hacia la mujer, no eran propias de la estructura comunitaria previa, tienen que ver con la captura de los hombres por parte del mundo colonial. Esto nos abre a hablar del ‘acriollamiento’, ¿qué es y qué relación tiene con el mandato de la masculindad?

En el avance del frente estatal ocurre un acriollamiento de los hombres, que son capturados primero para defenderse bélicamente de la conquista y luego para negociar la paz. Esos hombres son capturados, secuestrados por los patrones del hombre blanco, por los estilos de sexualidad blanca. La visión, el significado del acceso carnal, cambia completamente. Y el hombre acriollado resulta profundamente transformado y adaptado, porque tiene que hacer una elección, tiene que elegir entre su par, su parcero, su hermano, el hombre blanco, o su mujer, sus hijos y su casa. La interpelación de la masculinidad blanca es muy fuerte, sobre todo porque la masculinidad blanca es vencedora, es victoriosa. Ese hombre se entrega a los mandatos del formato de la sexualidad, del poder blanco y se transforma en el colonizador dentro de casa.

Lo que ocurre en el tránsito a la modernidad es esa captura colonial del hombre no blanco y una caída abrupta del espacio doméstico en valor y en politicidad.

Pérdida de politicidad de la ‘esfera privada’

¿A qué viene y por qué dice Rita ‘desiguales, pero diferentes’?

En el mundo tribal, hombres y mujeres son dos naturalezas diferentes. No existe el postulado de un equivalente universal, de un ser humano universal, con todos los problemas que pueden derivarse de allí. No son jerárquicamente iguales, pero en esa desigualdad los dos son plenos en su ser, en su diferencia, en lo que son. Y tienen su mundo propio. Entonces, son desiguales, pero en un mundo plural. Decir «desiguales, pero diferentes», es una alerta, un desafío. En esas sociedades, hombres y mujeres son dos conjuntos, dos grupos de personas ontológicamente plenas, ontológicamente completas, un grupo no es la deficiencia del otro, la función alterna para el Uno. No es el mundo del Uno como el nuestro, los dos tienen su completud, su proyecto histórico, sus pactos, sus formas de politicidad, sus alianzas inclusive dentro de la divergencia, sus espacios de hacer política.

El discurso de la modernidad es igualitario, pero la igualdad jurídica, liberal, general, enmascara un mundo progresivamente desigual.

No se deben guetificar las luchas, sino que se debe reconocer el carácter plural de las experiencias y ser capaces de pensar proyectos históricos diferentes.


-Sobre el papel asignado al estado

Sin abandonar las luchas en el frente estatal, pues es necesario darlas en todos los frentes, es preciso intentar avanzar con nuestras metas también por fuera del mismo, por caminos extraestatales, mediante la reconstrucción de los tejidos comunitarios a partir de fragmentos de comunidad que todavía se encuentran reconocibles y vitales, lo que he llamado «jirones de comunidad», nunca a partir de modelos abstractos, pues la comunidad necesita de historia y de densidad simbólica, un cosmos propio que sustente su cohesión y señale la dirección de su proyecto histórico.


-No guetificar el problema de género

Se debe evitar que la cuestión de las relaciones de género y la victimización de las mujeres y de todos los marcados por sexualidades no normativas se enmarquen en el ámbito de lo particular.

Se debe considerar la escena histórica y el destino de las mujeres en ella para localizar el poder y analizar la forma en que se ejerce.

🤯💥


Les agradecemos mucho por asistir, seguiremos habilitando estos espacios para poder seguir reflexionando y detonando masculinidades libres de violencia.✨


Amigo, si tú estás interesado, publicamos nuestras sesiones en Masculinidades - Círculo de Lectura👈 para que puedas acompañarnos.👍


Nota: No hubo fotos de esta sesión por haber sido realizada de manera virtual.


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No podemos negar que existe un mandato hegemónico de la masculinidad. Aquí vamos a buscar desafiarlo y aprender nuevas formas de ser.

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